Me encanta de estas fiestas que dan luz en el momento más oscuro del año (aquí en el hemisferio norte). Me encanta también el espíritu que proponen, pero creo que se pierde y diluye entre tanto consumismo y excesos…
El espacio no es carencia, ni vacío, es libertad
En realidad, no necesitamos tanto, si lo piensas. Pero nos “crean necesidades”, falsas necesidades. Y nos convertimos en acumuladores, acumuladores de m-i-e-r-d-a-s, perdóname 🙊. Tenemos las casas llenas de trastos, los armarios y cajones de cosas que ni usamos, ni necesitamos… y la cabeza llena de expectativas, miedos, y creencias.
En nuestro día a día, en realidad utilizamos siempre las mismas cosas, las mismas prendas de ropa, etc. Somos animales de costumbres… y luego, encima, creemos que lo que necesitamos es más espacio. Claro, para guardar lo que ya tenemos (y no utilizamos) más lo nuevo que seguimos adquiriendo… ¿en serio?
Yo cada vez quiero ver menos trastos, menos cosas por medio, menos muebles, menos ropa, menos aparatos. ¡Quiero simplificar! y quiero menos espacio, para no poder acumular.
Nuestra mente necesita espacio, nuestro estómago también. ¿Sabías que lo sano debería ser dejar un cuarto del estómago libre, cuando comemos?
El otro día me salió un mensaje en el teléfono: “Tu almacenamiento está lleno al 82%. Compra más espacio” 🤦 ¿te das cuenta de lo que hablo? Es en todos los ámbitos que te imagines, y yo me niego a seguir viviendo así.
¿Sabes cuando tienes el estómago tan lleno que ves más comida y te dan ganas de vomitar? Yo estoy en ese punto, pero en general, cuando miro al mundo y veo hacia dónde se dirige…
En estos momentos de excesos, creo que lo que conviene es un détox, y no me refiero sólo de comida. Tampoco hablo de buscar austeridad, sino de volver a la sencillez, la simplicidad… que es liberadora y tremendamente sexy 😎
Hablemos de necesidades
Ya no quiero regalos, prefiero experiencias, y no necesito comer para reunirme con mis seres queridos, podemos hacer muchas otras cosas, como por ejemplo hablar conversaciones del alma.
No quiero gastar para cubrir otro tipo de necesidades, más emocionales. Y, sobre todo, no me dejo arrastrar por lo que otras entidades externas me dicen que “necesito para ser feliz”. Cada uno de nosotros es creador, y tenemos el potencial de crear lo que queremos y lo que necesitamos. ¡Ojo con esto! que la humanidad está perdiendo el norte en cuanto a necesidades se refiere.
Realmente ¿lo necesito?
Hay una película que me encanta que se titula “Confesiones de una compradora compulsiva” La prota, para superar su adicción a las compras, cada vez que coge una prenda de ropa se pregunta: “¿Lo necesito?”.
¡Guauuuu, hacerse esta pregunta tiene un efecto brutal! y no sólo puedes hacértela cuando vayas a comprar algo. También puedes preguntarte: ¿Necesito estos bocados más de comida? ¿Necesito esta/s persona/s en mi vida? ¿Necesito otra quedada más con esta gente? ¿De verdad necesito esta copa más de alcohol? ¿Necesito todo este tiempo extra en mi teléfono?
Si te das cuenta, todo son desahogos de una sociedad enferma emocionalmente, con falta de propósito y vacío existencial.
Y, claro, la respuesta debe ser cruelmente sincera. Porque tu mente, tus emociones, tus miedos, tus prejuicios, tu ego, puede decir “Sí, lo necesito ¡Qué más da una copa más, un bocado más, un dispositivo electrónico más, unos zapatos más, un encuentro indeseado más, un minuto más en mi celular…!” y así hasta el infinito y más allá.
Pero ¿lo necesitas? ¿es algo que está nutriendo realmente tu alma? Porque ésa es la diferencia.
Yo ya no sé qué regalar a mis sobrin@s… No solo tienen de todo, sino que en las fechas señaladas no tienen uno o dos regalos ¡tienen mil! ¿a dónde nos estamos dirigiendo? ¿A dónde queremos llegar? Así no se aprende el valor de las cosas, al contrario, se olvida el valor de lo importante. Y ¡me encanta regalar! pero ya no veo la ilusión en los ojos del que recibe, sólo ansia por recibir y desechar, recibir y desechar…
Reciclaje, no es sólo separar la basura
A estas alturas, creo que sería más sabio aprovechar lo que tenemos, que seguir consumiendo compulsivamente. Ropa que ya no usas, por ejemplo, pero que está bien, puedes transformarla. Con unos pantalones vaqueros puedes hacerte una falda vaquera o un bolso.
En vez de tirar y volver a comprar, arregla todo lo que sea arreglable.
Seguro que tienes muchos objetos en casa, que no usas, que están bien, y otros pueden disfrutar. Por ejemplo: libros, ropa, bolsos. ¡Y ése puede ser un regalo maravilloso de navidad!
Hace años tenía un bolso bastante original y bonito, que llamaba la atención, y una amiga me dijo: “Cuando te canses de él, esté hecho polvo, y lo vayas a tirar, por favor, acuérdate de mí y regálamelo”. No sé, como unos diez años después, y muchísimo uso, supe que era hora de desecharlo. Pero me acordé de las palabras de mi amiga y se lo regalé. ¡No sabes la ilusión tan grande que le hizo! Pudiendo comprarse todos los bolsos que quisiera, te digo que, hoy por hoy, aún lo utiliza.
Por último, pero no menos importante
También nos dictan cómo deberíamos pasar unas fiestas de película para ser feliz, y nos pintan la familia perfecta que, en realidad, no es tan común. Y al resto, nos hacen sentir disfuncionales, y nos crean expectativas y necesidades también en este aspecto.
La realidad es que cada uno tiene sus circunstancias, sus gustos y preferencias, y no hace falta que nadie de fuera, ni en la TV, nos digan que “así no”.
No sé cuál es tu caso, pero yo pasé las fiestas de muchas maneras diferentes 👉 sola, en familia, con amigos, trabajando, sin celebrar nada en otro país, otra cultura, o en el hospital acompañando a un ser querido en su error… y ¿sabes qué? Un fin de año que iba a pasarlo sola, decidí hacerlo meditando, ¡y fue una experiencia maravillosa!
Este año, seguro lo paso, no como mi ideal actual (que sería como una noche normal y cualquiera con mi pareja), pero sí como me hace sentir más tranquila conmigo misma en este momento. Y no pasa nada… elijo pasarlo a gusto y bien como sea, y decreto que así será.
Lo importante es que, como sea que te haya tocado o hayas elegido vivirlo este año, sueltes toda expectativa, e ideal, de cómo deben ser las cosas y, simplemente, te acompañes y te des tú lo que haga sentir bien a tu alma.
A veces hay que plantearse ir a contra corriente, ¿cómo sino pueden surgir cosas excepcionales?
Cuando cultivas un mundo interior rico, te enfocas en lo importante y lo que te nutre de verdad. No necesitas tantas cosas externas, ni superficiales. Tienes certezas, y recuperas tu soberanía.
Estas navidades, me quedo con ese espíritu que subyace y que sólo recordamos en estas fechas, y olvidamos el resto del año. No quiero otras cosas, porque ya tengo más de lo que necesito, y tú también.
Así que te deseo: tiempo de calidad, primero, contigo. Que te lo creas, que te creas la luz que eres y lo que puedes crear con ella, que no necesitas cosas externas, ni validación de otros, porque tú ya eres complet@ y maravillos@ porque eres la luz. Y, por supuesto, mucha paz y amor.
En vez de “que el 2026 te acompañe”, acompáñate tú en este 2026 🙏


