Febrero es un mes importante en este 2026, astrológicamente hablando, ya que hay eclipses y otras activaciones planetarias importantes. La astróloga que sigo dice que: “este año el cambio no espera por nadie”.
Yo lo llevo notando desde que empezó este 2026. No sé si crees en la astrología, pero siento decirte que, queramos o no, creamos o no, nos afecta.
Sin embargo, no vengo a hablarte de astrología, sino de cambios, de miedos y, como no, de yoga
Enfrentando cambios
Todos experimentamos cambios en nuestra vida, algunos buscados, algunos impuestos, y que no sólo nos transforman por fuera, sino también por dentro.
Estos cambios, pueden sentirse más o menos incómodos, según nuestra capacidad de adaptación.
Y, también depende del tipo de cambio que se nos plantee… porque podemos estar abiertos a cambios en ciertos aspectos de nuestra vida, pero todos tenemos unos indispensables que ¡no nos los toquen! Y, ciertamente en algún momento, van a ser tocados…
Si, quieres recibir recomendaciones para transitar estos momentos, de una vez te invito a suscribirte a nuestra newsletter, si no la recibes. Abajo de todo, en esta web, puedes hacerlo. Ahí te iré dejando, en la tacita de los miércoles: recomendaciones, reflexiones y ocurrencias.
Los miedos que vienen con los cambios
Todos tenemos miedo a algo.
Unos miedos están ahí, como inherentes a cada un@ de nosotros, somos conscientes y, siendo sinceros, intentamos evitarlos… Pero luego existen otros miedos, latentes, más inconscientes, que sólo son activados cuando se tocan ciertos botones.
Todos estos miedos, más o menos conscientes, son susceptibles de ser activados, o amplificados, en los momentos de cambio. Quizás por la incertidumbre que se genera en esos momentos, lo que lleva a la ansiedad y desencadena una respuesta física inmediata y automática de supervivencia. Orquestada por el sistema nervioso simpático, que no voy a describirte, porque estoy segura de que lo has sentido en algún momento de tu vida.
Así que, lo que te voy a contar hoy, guárdatelo para cuando lo necesites a lo largo de este año, o para toda la vida.
Cómo nos puede ayudar el yoga a enfrentar nuestros miedos y adaptarnos a los cambios.
Piénsalo bien… cuando practicamos las diferentes asanas, ponemos al cuerpo en posiciones no habituales, y más o menos incómodas, tanto para nuestro cuerpo, como para nuestra mente… las asanas también nos pueden generar diferentes emociones, lo que también puede incomodarnos…
Cuando hacemos una postura por primera vez, no sabemos qué esperar, así que se puede sentir esa incertidumbre. Una vez que ya la “sentimos”, tenemos que aprender a lidiar con ella y lo que nos genere…
Poco a poco podemos ir conquistándola, en el mejor de los casos. Y en el peor, si es un asana que nos genera mucho reto, la implicación por conquistarla debe ser mayor, al igual que aumentará el tiempo que necesitaremos para conquistarla, si es que lo conseguimos algún día 🤷♀️
Es todo un reto y un aprendizaje, totalmente personal e íntimo. Porque tu proceso, y experiencia, va a ser diferente al mío, y al de cualquier otro practicante.
Pero este periplo yógico nos va dando herramientas y autoconocimiento para acompañarnos en los momentos de cambio que debamos enfrentar en nuestra vida, así como nuestros miedos.
Pero aunque es una herramienta poderosa y efectiva, no siempre es infalible y, sobre todo que, el aprendizaje no tiene fin…
Una historia personal
El mes pasado enfrenté un viejo, y casi olvidado, miedo. Y me pregunté el propósito que os dejé en la videoteca para el mes de enero: “¿Qué haría mi nueva yo?” ¡No supe qué contestar, ja! Así que hice lo que haría la antigua yo… y bueno, la verdad es que funcionó 😅
Pero no sin antes, pasar por un momento crítico, en plan: pensamientos intrusivos de “no voy a ser capaz” “pensé que esto ya estaba superado” “me voy a desmayar” “no puedo” “lo dejo”… lo que generó mucha ansiedad en mi cuerpo y mi respiración. Aparte del ataque de pánico que estaba experimentando a nivel mental y emocional, y lo mal que me estaba sintiendo conmigo misma por no tenerlo superado…
Hacía tiempo que no me exponía a este miedo, y claro, me volví a sentir vulnerable y me sentí desentrenada para afrontarlo. Pero sí pude observar perfectamente el proceso mental, físico, psicológico, emocional, envuelto en el momento, de manera muy clara.
Después me acordé de una cita de Eleanor Roosevelt que decía: ” HAZ ALGO QUE TE DE MIEDO CADA DÍA”
Pues bien, ése fue mi propósito para este mes de febrero. No sé si cada día, pero puede ser una vez a la semana, enfrentar algo que te de miedo. Y quizás no tengan que ser miedos diferentes, porque a lo mejor no hay tantas cosas que te dan miedo. Sino el mismo miedo, enfrentarlo una y otra vez… En vez de evitarlo, que te desentrena, ¡exponte y enfréntalo!
Si es demasiado, dosifícalo, en alguna medida que sea soportable y puedas ir entrenando el superarlo. (Como explico en el vídeo de la carátula)
Las invertidas: los centinelas de nuestros miedos.
Es verdad que puedes sentir miedo en alguna otra postura, pero si hay un grupo de posturas de yoga, en las que nuestros miedos se manifiestan y toman el poder, esas son las invertidas.
¿Sabes qué quiere decir esto? Que son esas posturas, en las que encuentras más reto, las que esconden el mayor potencial para una transformación más profunda, si te atreves a atravesar el proceso.
Tienes este monográfico si lo necesitas (que está incluido con la membresía de la videoteca)
Recomendaciones para enfrentar los miedos
Ahora ya, por fin, te dejo mis recomendaciones para antes de enfrentar tu miedo, o incluso, en el momento, si ya entraste en pánico:
- No dejes que el pánico se apodere de tí: es fácil decirlo, no tanto hacerlo. Pero para esto te recomiendo: siente tu cuerpo y observar tus procesos mentales. Permítete sentir la incomodidad de lo que está pasando en tu cuerpo, cada sensación. Hazte consciente de que te estás adelantando a algo que todavía no ha ocurrido y tu mente lo está magnificando, por ahí entra la ansiedad. Y luego nunca es para tanto.
- Empieza a respirar más profundo. Hazte más consciente de la respiración.
- Abre el pecho en el marco de una puerta, un buen rato (te muestro en este vídeo)
- Cambia la temperatura de tu cuerpo. Por ejemplo, échate agua muy fría en la cara y nuca, o apoya tu espalad en algo calentito… Parece una tontería, pero es ¡súper efectivo!


