Estoy convencida de que si BKS Iyengar viviera hoy en día, sería un fan del yoga online. Él siempre utilizó cualquier herramienta que caía en sus manos para difundir las maravillas de este arte.
Soy más enxebre que un hórreo, pero reconozco la belleza en el yoga online
Si me sigues, sabrás que soy una defensora acérrima del yoga online, así que igual te sorprende que confiese que me encanta dar clases presenciales.
¿Cómo no? Me encanta el contacto tradicional de ser humano a ser humano, y estoy bastante en contra del avance tecnológico que nos ha desconectado unos de otros, y de lo “real”.
Sin embargo, en este caso, en cuanto al yoga online, creo que, más que crear separación, nos ha unido traspasando fronteras. Nos ha aportado oportunidades donde la presencialidad no podía llegar.
Y quiero insistir en que me encanta dar clases presenciales, pero eso no quita que no sepa apreciar el valor que hay en otras cosas diferentes.
Antes el yoga era de gurú a discípulo, de uno a uno, luego pasó a ser de un profesor a varios discípulos simultáneamente.
¿Por qué no podemos aceptar que el yoga online es otro eslabón más en la cadena evolutiva?
La experiencia habla por si sola
Fidel lleva más de 40 años de experiencia practicando y enseñando yoga de manera tradicional. En 2020 empezó con el yoga online.
Yo tengo 20 años de experiencia, mayoritariamente tradicional, aunque mi experiencia con el yoga online empezó en el año 2017. Te dejo AQUI cómo empecé con el online. En la cabecera te dejo un vídeo de cuando salió la videoteca (en su primera versión).
Pero ambos enseguida nos familiarizamos con el nuevo formato.
Y ahora podemos comparar:
¿Qué hemos observado en estos 6 años con el yoga online en comparación con el yoga presencial?
- L@s alumn@s online se fijan más en las explicaciones. Cuando estás solo en casa practicando, no tienes el profesor para “salvarte” de hacer mal algo, que pueda acarrear consecuencias. Algunas dan igual, pero a veces hacemos cosas difíciles que, si no hacemos bien, nos podemos caer o dañar. Esto lo sabes cuando estás al otro lado de la pantalla, y se agudiza tu atención, porque claro… estás ahí tú solito, contigo mismo que, si no te ocupas tú y tomas responsabilidad de tí mismo y tu práctica, pues no lo hace nadie. Esto siempre lo apreciamos cuando explicamos algo, sobre todo cosas difíciles, vemos que los online lo hacen a la primera, sin embargo, los presenciales, no, y hay que corregirles mucho más.
- El yoga online cunde más. Si has practicado yoga online te habrás dado cuenta de que los tiempos no son los mismos. En la sala, con los alumnos presenciales, se pierde mucho tiempo en ir, por ejemplo, a coger el material, una silla, mantas o ladrillos… los online siempre terminan enseguida, y tienes que mandarles posturas extras para que no se aburran, mientras esperan a que los presenciales se acomoden. El tiempo de permanencia en las posturas también es mayor, ya que los alumnos online, enseguida entran en la postura, mientras que los presenciales siempre “remolonean” un poco más. Además, en las clases sólo online, como en casa tienes todo a mano, y ese tiempo no se pierde, da tiempo a hacer muchas más posturas que en una clase presencial, o híbrida. Y esto también ayuda a mantener el foco.
- Más concentrados, sin competencia ni distracción. Creo que todos hemos sentido esto alguna vez en las clases presenciales. Compararse con el de al lado, o hablar unos con otros en una postura o durante una explicación. Esto no pasa en las clases online, lo que aporta más concentración y silencio durante la práctica. Y esto se nota en el resultado final de la clase.
- L@s alumn@s online avanzan más, y más rápido, que los presenciales. Sin ninguna duda podemos afirmar esto, y no necesariamente sucede sólo en los alumnos con experiencia previa, también en los que empiezan de cero sólo online. Además de que creemos que todas las ventajas anteriores influyen en este avance. También creemos que es, porque cuando vas presencial a clase, se crea una dependencia con el profesor. El alumno se relaja en que el profesor le va a corregir lo mismo una y otra vez, y simplemente se acopla. Sin embargo, en las clases de yoga online, se desarrolla una independencia y autosuficiencia, que no observamos tanto en la presencialidad.
- Hay un silencio especial en el yoga online. Verás, nosotros también somos alumnos online, con el RIMYI desde 2021, y haciendo cursos con diversos profes internacionales desde 2020. Y hemos sentido que en la práctica online se conecta más fácilmente con el silencio interior, que en las clases presenciales. Quizás debido a esa concentración que exige, y también a la ausencia de competencia y distracciones.
- El yoga online es lo más parecido a tu práctica personal. Efectivamente, también lo hemos observado y sentido. Sí, estás escuchando hablar a tu profesor que te guía con su voz pero, estás en tu casa, tu espacio, tus ruidos habituales, tu práctica, tú contigo.
De vez en cuando es bueno ir a que un profesor te corrija presencialmente.
Por supuesto. Como todo, el yoga online siempre es mejorable
Si practicas yoga online, te recomendamos, encarecidamente que, de vez en cuando, vayas a ver a tu profesor. Este te puede corregir allá donde el online no llega.
Porque todo sistema tiene sus fallas, y el yoga online no es infalible. Pero sí se complementan muy bien el yoga online con el presencial, ya que el online llega donde el presencial no, y el yoga presencial llega donde el online no puede llegar.
El yoga online no se enseña igual que el yoga presencial.
Así como un profesor no debe enseñar igual en un nivel principiante, en uno intermedio, o en uno avanzado.
Igualmente, la enseñanza debe ser diferente si se enseña en una clase en directo (sólo online), híbrida (presencial más online), o si estás enseñando online a través de clases grabadas, como es el caso de la videoteca o plataformas como YouTube.
Incluso dando una clase online en remoto (el profesor online y los alumnos practicando en la sala del centro de yoga más alumnos online en sus casas) tampoco se enseña igual.
El profesor debe distinguir cómo enseñar en cada caso, porque son formatos diferentes y eso requiere una manera de enseñar diferente, para que la enseñanza pueda transmitirse correctamente y llegar al alumno.
La enseñanza es la misma, pero el cómo se transmite debe adecuarse al formato que se esté utilizando.
Reflexión final
Te puede gustar el yoga online, o puedes odiarlo, pero no podemos obviar que tiene sus ventajas frente al presencial. Al igual que el yoga presencial tiene otras ventajas en comparación con el yoga online.
A veces los alumnos simplemente rechazan el formato online porque sienten apego por su profesor/a, o simplemente tienen apego a la energía y atención de un profesor, da igual el que sea. Y necesitan todo el tiempo ese contacto, esa atención y corrección. Huye de eso, eso no es yoga.
Sí, yo entiendo: la energía del profe, la energía del grupo, compartir… todo eso es muy lindo, pero ¿qué vas a compartir, si no has generado nada por ti mismo?
El profe de yoga no va a salvarte de tu vida, el yoga puede que te ayude, pero sobre todo eres tú, siempre fuiste y serás tú. El yoga es íntimo, es un camino individual.
El yoga nos debe enseña a ser libres, independientes y autosuficientes, a generar nuestra propia energía, a darnos la atención que necesitamos. No busques fuera lo que debe venir de dentro.
El profe puede guiarte en tu proceso, y eso puede hacerlo en cualquier formato, si el profesor es bueno. Pero eres tú el que tiene que agarrar las riendas y recorrer el camino.


